Leyendo prospectos, cómo saber si algo es natural

Los ingredientes escritos en latín son siempre de origen natural. Cuanto antes aparezcan en la lista de ingredientes, mayor es su cantidad.

Hay ingredientes que no vienen en latín pero que también son interesantes. Por
ejemplo, el panthenol es vitamina B5, el tocopherol o tocopheryl acetate, vitamina E, mientras que el dióxido de titanio, el óxido de zinc o el glucoside son tensioactivos de origen natural.

Un cosmético natural debería comercializarse idealmente: 
  • Sin cierto tipo de conservantes. Como los que liberan formaldehído (DMDM hydantoin, imidazolidinyl urea, diazolidinyl urea), los  parabenos (derivados del ácido para-hydroxybenzoic) y los antimicrobianos del tipo BHT, BHA y triclosan.
  • Sin derivados del petróleo o aceites minerales (paraffinum liquidum).
  • Sin siliconas, como la dimeticona y otros compuestos acabados en ona.
  • Sin PEG (polyetylene glycos).
  • Sin colorantes químicos. Se anuncian con CI más un número.
  • Sin perfumes químicos.
  • Sin ftalatos.
  • Sin sales de aluminio. 
Del mismo modo hay mensajes del etiquetado que tienen más que ver con la
publicidad que con su presunta “naturalidad”:
  • Sin ingredientes de origen animal. Muchos ingredientes de este tipo, como la miel o la lanolina, no suponen ningún daño para el animal que las produce. 
  • No testado en animales. Es algo obligatorio para cualquier cosmético cuando existe un método alternativo.
  • Testado dermatológicamente o clínicamente. Es una característica arbitraria ya que las condiciones no están reguladas.
  • Testado contra alérgenos. 
  • Con perfumes naturales. Obtenidos de aceites esenciales, son una opción para personas sanas, no para los alérgicos, ya que pueden ser tan  alergénicos como un perfume artificial.


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